DISCURSO DE ASUNCIÓN DEL PRESIDENTE DE LA CÁMARA
DE DIPUTADOS, OSCAR DE JESÚS RETO OTERO
Señoras y señores diputados que representamos al pueblo peruano:
Agradezco primeramente a Dios por concederme la salud, la vida y la guía para llegar a este momento.
Este es el cargo más honroso que he obtenido en mi larga carrera de más de 40 años de servicio al Perú. Tengan la certeza de que mi trabajo estará a la altura de mi inmenso amor por la patria y del compromiso que hoy asumo con ustedes y con el Perú.
A quienes han votado por mí les agradezco por este honor y esta gran responsabilidad. A quienes no han votado por mí, también les agradezco porque sin su concurso no tendríamos la pluralidad de opciones que deben constituir nuestra democracia. Esta Mesa Directiva ha sido elegida por la mayoría de esta Cámara, pero se conducirá en respeto y escucha de todos sus miembros.
Quiere el destino que asuma esta nueva responsabilidad en un momento en que el fenómeno del Niño, Costero y Global, vuelve a poner a prueba a nuestro pueblo y a nuestro Estado, como ocurrió en el verano del año 2017, cuando me tocó enfrentar la emergencia como jefe del Comando Operacional Norte de las Fuerzas Armadas. Lo hicimos rápido y lo hicimos bien. Yo espero que desde esta Cámara impulsemos todas las medidas necesarias, para que no se pierdan vidas, para que nuestro pueblo no sufra, para que sus propiedades no se afecten, para que mitiguemos los efectos que ya están ocurriendo sobre nuestra gente, lo mismo en el campo que en nuestras ciudades. Volveremos a ser Una Sola Fuerza.
El sentido político profundo de esta elección no es contra nadie. Al contrario, es a favor del equilibrio de poderes, porque es un componente esencial de toda democracia, es la tradición constitucional del Perú, y es una necesidad imprescindible para evitar el control monopólico del poder, tan dañino para la construcción de consensos que le sirvan al Perú y a una democracia renovada. Fiscalización no es obstrucción. Control no es parálisis. Necesitamos una democracia que se supere a sí misma e ingrese resueltamente en la era del diálogo, muchas veces difícil; necesitamos una democracia que facilite la creación de consensos, imprescindibles en esta hora de nuestra República… Ése es el mandato del pueblo en las urnas.
Nuestro pueblo además nos reclama austeridad, nos pide que pongamos un alto al despilfarro y al dispendio abusivo. Será propósito de esta Presidencia, y estoy seguro de todos nosotros; escuchar ese clamor e instaurar una cultura de austeridad republicana que prestigie a este Congreso y a esta Cámara. Trabajaremos todos los diputados en ese propósito, junto a aquel otro que es también una gran demanda popular: acabar con la corrupción que tanto daño le hace al país, a la ética pública, a la confianza en nuestras instituciones.
Y trabajaremos también en aquellos azotes que flagelan a nuestro pueblo:
¡Hermanos, y añado, hermanas, hay muchísimo que hacer!
Reitero mi agradecimiento a todos ustedes damas y caballeros diputados, a mis compañeros de Mesa Directiva (es con ustedes que llevaremos adelante la tarea de cumplir con el mandato que el pueblo peruano nos ha impuesto). Y, permítanme, agradecer a mi esposa e hijos, a mi familia, a todos los que me formaron; a mi partido del Buen Gobierno, que me enseñó que Gobernar es Unir. Y por sobre todas las cosas, al pueblo del Perú. De allí vengo; Allí estoy. Y tengo -tenemos todos- el deber de escucharlo, siempre.
Finalmente, acompáñenme a desear larga vida a la patria que nos vio nacer, por aquella que muchos murieron por verla independiente, por nuestra amada y hermosa nación, por aquella que día a día los peruanos de bien trabajamos para verla grande, unida y fuerte.
¡Viva el Perú!